Conviviamos siete personas en una misma mansión de cinco plantas, pisos, llámalo X. Cuatro de ellos eran mis amigos, vivían en una piso por cabeza, yo vivía en el gran ático con mi madre y mi hermana pequeña*. Todos eramos felices y poseiamos grandes cosas, como un spa, una piscina, un campo de hockey en el portal, etc... Para acceder a la casa había, pués, que pasar por mi portal, que era como cualquier otro portal del barrio. Mi madre estaba enferma, así que me mandó a comprar el pan a la tienda de abajo, típica tienda de barrio, y, ¿quién era yo para negarme?. Así pues cogí el dinero y marché a por el pan, bajé por el ascensor y, ¡Cuán fue mi sorpresa cuando ví lo que ví! Estabamos rodeados de unos veinte tíos, todos ellos con motosierras. Tenía muchísimo miedo ante lo que podría pasarnos, ya no solo a mi, sino también a todos cuantos viviamos ahí, en especial a mi hermanita pequeña. Pero aún así, el deber era el deber, así que fuí. Cuando salí, observé que los hombres eran jodidamente lentos, pero muy muy lentos, de hecho, cuando volví de comprar el pan, aún no habían cruzado ni la calle. Para asegurarme, arrojé hacia ellos al chico al que más odio en el mundo y observé como lentamente le violaban, fue muy violento, sentí asco a la par que placer ante tal escena.
Entré al portal, donde ví a una mujer de lo más sospechosa, por lo que la rapté y la subí a mi casa junto con el pan, la amordacé y mi madre me hecho la bronca. Dejé a una de mis amigas al cargo. No sé que pasó exactamente, quiero decir, no estaba en ese lugar cuando sucedió, sólo sé que mi amiga había amordazado a mi madre y ahora se hallaba fornicando con la rubia sospechosa, pero ahí las dejé, con la condición de que tuvieran cuidado de mi hermana.
Entonces bajé a la habitación de uno de mis amigos a jugar a la play, estuvimos un ratejo, pero nos aburrimos pronto, así que decidimos ir a la piscina, pero ¡Sorpresas nos esperaban! Ahí se hallaban los estúpidos hombres super lentos, con sus motosierras super lentas, mirando a la pareja de amigos aparearse. Entonces, les retamos a un partido de waterpolo, fue sencillo ganar, ellos eran lentos, nosotros no. Realmente llegó un momento en el que jugabamos a pegarles, pero sus reacciones eran tan lentas que perdió la diversión.
Volví a subir a mi casa, ahora era la rubia la que estaba amordazada, mi madre se hallaba con mi amiga, manteniendo, una vez más, relaciones con ella. Las dejé, pero luego, al final, tendría que hacer kebabs para todos, y lo hizo, ¡qué ricos estaban! ¡Ni en un kebab de verdad!
Finalmente, bajamos todos menos mi rehen al portal, a esperar a los hombres super lentos, después de dos días y dos noches, llegaron, por fin. Sentía que una batalla se acercaba, que deberiamos luchar por nuestras vidas. Que tal vez, sólo tal vez, el fin se acercara. En el momento en el cual llegaron, mi rehen bajo, los hombres hablaban extraño, demasiado lento para ser entendidos, por lo que la rehen sirvió de interprete. Lo único que querían era jugar al hockey, por lo que sus deseos fueron ordenes. Obviamente, ganamo, eran tal lentos que era imposible perder contra ellos. Eso les enfadó, pero cuando quisieron darse cuenta, les habíamos llevado en autobús hasta la otra punta de Madrid.
(* Madre totalmente inventada, tenía unos 20 años. No tengo hermana pequeña, solo hermano mayor.)
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Me das miedo, no diré más XD
ResponderEliminarMe encanta (L)Irene, eres jodidamente inventiva.
ResponderEliminarYo no, es mi mundo onírico el que es inventivo.
ResponderEliminarDavid, haces bien en tenerme miedo xDDDDDDDD