lunes, 15 de marzo de 2010

Inédito

Llegué a casa después de un agotador día de insituto. Tiré la mochila, preparé la comida para los seis, cambié el agua a las tortugas, después jugué con ellas un rato; me encantaba apretarlas y que corrieran. Luego comí, me lavé los dientes, y mientras mamá, papá y mis hermanos daban una vuelta, me encargué de limpiar la casa. Por fin tuve un momento de respiro, mi unico momento de descanso. Pero entonces sonó el móvil.
Era del hospital, mi madre estaba dando a luz...¡y yo ni sabía que estaba embarazada!
Ante mi sorpresa, pillé el bus hacia el hospital, pregunté por el nombre de mi madre, pero no había nadie registrada con ese nombre, pregunté con el resto de nombres de aquella época en la que era una timadora, pero nada. Entonces apareció mi padre y me llevó. Me dijo que por favor no me asustase ante lo que podía ver.
Algo así fué lo que ví (os ilustro, shurmanos). Anonadada me quedé ante ello, pero lejos de asustarme, más bien lo contrario, me alegré de poder decir que tengo un hermano fuera de lo común. Pero ahí no se quedó la cosa... Cómo él, nacieron otras seis criaturas, todas de mismo color y tamaño.
Despues del parto, yo fuí la única que les aceptó y cuidó. Pero al poco tiempo, a los dos meses, cuando eran mucho más temibles y bizarros (aquí lo dejo a vuestra imaginación) algo extraño pasó.
Una especie de "bruja", la clásica de los cuentos de niños con berruga en la nariz incluída, comenzó a seguirme por todos lados. Nunca me quedaron claro sus objetivos, tal vez matarme, tal vez matarles, tal vez matarnos. Pero nunca la pregunté. Ella me seguía y decía "párate tarada" (era argentina), pero nunca la hacía caso, me daba demasiado miedo y asco como para hacerlo.Mis pequeñones, se lanzaron contra ella, pero algunos perecieron en el intentó. Lloré y lloré, y de esas lágrimas se creo un nuevo río, le llamaron río Irreno, un nombre original sin duda, pero el río se desbordó, y de él salió la ya mítica (pronto sabréis el por qué) tortuga gigante voladora (os ilustro)
La pequeña luchó hasta el final contra la vieja bruja, luchando y luchando se me deshidrato, así que lloré solo para ella, hiperhidratandola y dandola mayor poder. Finalmente nos alzamos con la victoria, duro fue el camino, pero dulce su sabor.
Mi familia no quería saber nada de mi, así que marché con Oli (de Oligrofrénico) hacia otro lugar, otro lejano y bello lugar donde vivir alejado de todos

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